A mi tío Aurelio García Cantalapiedra en el primer aniversario de su muerte.
Asoma a mis ojos una lágrima,
un recuerdo cae por mi mejilla.
La memoria de una gran vida,
el recuerdo de una gran persona.
Muchos sueños soñados,
que no fueron realizados.
Muchas tareas a realizar,
que no se pudieron concretar.
Una vida llena de ideales e ilusión.
un destello lleno de bondad.
El tiempo no puede contener,
la firmeza de la marca de tu huella.
Esculpida en nuestro corazón,
como esculpe el cincel en piedra
1 comentario:
Amiga Náyade, tu tío Aurelio no ha muerto, vive en ti.
Precioso poema, lleno de sentimientos y nostalgia.
Un abrazo.
Jecego
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